Esas libres presas:
Dulces, bellas.
Miran el horizonte
que jamás cruzaran.
Beben del ensueño,
del jamás despertar.
Lloran el pasar del tiempo.
Temen perder sus cuerpos.
No importan las almas,
ni los recuerdos.
Son polvo en el espacio
Tempestad en el silencio.
Veneran en la cima
su máxima agonía.
Miran por sus hombros
a los menos tontos.
Repiten palabras
de otras encías.
Creen en mesias...
Que jamás llegaran.
Estas libres presas,
ya no quieren gobernar,
quieren que las gobiernen
para no avanzar jamás.
Incuban en sus leyes
el desenlace final.
Muchos solo bajan los brazos,
Por que confían que tarde o temprano...
Todo va a acabar.
jueves, 4 de agosto de 2011
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